OPINIÓN | “Tribunas y palcos de Semana Santa”

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POR MANUEL VIVAS, escritor

Como dice el refranero popular “Hasta San Antón, Pascuas son”. Pues bien, finalizadas las fiestas navideñas, con toda la ilusión y esperanza puestas en que este año recién estrenado mejore al anterior, ya comienza a bullir el mundo cofradiero, a expandirse por el aire aromas a incienso y azucenas, y sones de cornetas y tambores, un trasiego de sentimientos como preludio a la Cuaresma y a nuestra Semana Grande de Pasión.

El pasado año a poco de comenzar la Semana Santa, recuerdo la  polémica y el sonado revuelo que se formó en medios de comunicación, redes sociales y comentarios de muchos ciudadanos con opiniones encontradas, en su inmensa mayoritaria contrarias con la altura aplicada a las tribunas y palcos instalados en la calle Bernabé Soriano (La Carrera) por la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Jaén para presenciar los desfiles procesionales.

Estoy plenamente convencido de que entre los motivos que pudieron llevar a la Agrupación de Cofradías y al Ayuntamiento a diseñar las nuevas tribunas y palcos que lucieron la carrera oficial, no debió ser el propósito de limitar el acceso o restringir la visión de las procesiones a ninguna persona, pues doy por sentado que estas dos instituciones son las más interesadas en ofrecer la mayor organización, esplendor, sobriedad y respeto a todo lo que significa y conlleva la Semana Santa.

Considero a vista de la experiencia y de los resultados que produjo finalmente la citada instalación, que el motivo esencial radicó en distribuir de manera más proporcionada y segura los espacios de uso público y, como digo, engrandecer aún más si cabe nuestra ya singular, rica y bella Semana Santa jaenera, aunque nunca debemos olvidar que la etimología de palco o tribuna es, lo que ha sido, “una tarima o departamento elevado semejante a un balcón donde se coloca la gente para presenciar un desfile o espectáculo”.

Por todo ello y en contra de la polémica suscitada, lo siento, pero a mí y también a otra mucha gente que conozco, nos agradó el diseño y distribución de las tribunas y palcos, engalanados de un simbólico morado jaenero y nazareno penitente, además de exponer bellas fotografías de la Semana Santa jiennense, reflejadas en los escaparates de los comercios de la zona, ejemplo de un trabajo hecho con buena voluntad y que propició que “La Carrera” deslumbrara a la vista de todos antes, durante y después del paso de las procesiones, sin que finalmente, reconozcámoslo en honor a la realidad, se haya originado un serio problema o puestos de manifiesto los inconvenientes que se auguraban.

Permítaseme la irreverente comparación de que el pasado año la calle Bernabé Soriano no fue la “ratonera” de otros años, donde debido al elevado número de personas concentradas en un mismo lugar, nadie podía moverse y reunía algunos elementos de incomodidad o inseguridad para muchas personas, también para quienes deciden libremente ser abonados de los palcos y tienen todo el derecho de que nada ni nadie les incomode. Hubo una mejor movilidad como consecuencia del nuevo formato de las tribunas y palcos donde los abonados pudieron disfrutar más a gusto con el paso de las procesiones, donde también otro mucho público las pudo presenciar de pié y desde atrás a pesar de la altura, sin llegar a colapsar el transito peatonal ni la posibilidad de entrar o salir hasta los comercios y viviendas con bastantes menos inconvenientes que en ocasiones anteriores, pero lo más importante, es que se podía cruzar la calle por distintos pasos abiertos de manera organizada por controladores.

Opino sin ningún genero de dudas que el formato de las tribunas y palcos sirvieron, probablemente sin pretenderlo, para establecer una selección aleatoria y natural, produciendo con ello un aforo menor de público en los pasillos que hizo que la gente se distribuyera por otras calles de los itinerarios procesionales, no menos interesantes para presenciarlas, imprimiendo con su presencia ese calor y respeto que nos caracteriza a los jiennenses muy especialmente en Semana Santa.

Si para esta próxima Semana Santa, las autoridades competentes a la vista de las reuniones anunciadas por el Alcalde con empresarios del comercio, cofradías y demás interlocutores sociales, se decide rebajar la altura de las tribunas y palcos,  bienvenida sea la decisión, pero si esto no ocurriera y se mantiene la estructura del pasado año, se haría un ahorro de trabajo y un ahorro económico importante para todos, como también opino, como también creo que no se cometería ninguna barbaridad o abuso administrativo a la adecuada y racional distribución del espacio público; pues como ejemplo, baste comprobar como se organizan y distribuyen estos espacios en otras capitales andaluzas como Sevilla o Málaga, donde por encima de cualquier debate, prima la movilidad y seguridad de las personas, así como, la cordura y el interés general  – dejando a un lado el debate religioso si se quiere-  que a todos nos debe mover por engrandecer la Semana Santa como atractivo cultural y turístico e importante fuente de riqueza para nuestra Capital.