El partido trampa termina con derrota en el último minuto

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JAÉN.- Lo intentó todo el Jaén FS pero el fútbol sala le mostró su cara más amarga en Ferrol. Por la mínima, a menos de un minuto para el final y con el equipo jiennense haciendo el portero-jugador para llevarse el partido, llegó el final de una racha que tenía ganando fuera de casa desde el 13 de octubre de 2017.

La cosa se torció excesivamente pronto. O Parrulo hizo gala de su condición de local desde bien pronto y consiguió adelantarse en el marcador. Los gallegos sacaron a relucir su efectividad en las jugadas de estrategia y Jacobo mandó al fondo de la portería de Dídac la primera de la que dispusieron.

No bajaron los brazos los del Jaén FS y con el paso de los minutos el partido fue entrando en el redil de un Paraíso Interior FS que creció en protagonismo y en peligro. Tirando de su más pura esencia, el cuadro amarillo consiguió meter en campo propio a los de Diego Ríos y logró hacer que Illi tuviese que ofrecer su mejor versión para detener el arreón jienense.

No pudo sin embargo el cancerbero de los de Ferrol hacer nada para evitar que Campoy empatase el partido. Lo hizo el catalán con una jugada de las suyas, tirando de calidad y buen golpeo para que el balón acabase entrando cerca de las piernas del portero.

Con el uno a uno, quiso más el Jaén FS equipo e hizo méritos para conseguirlo pero la fortuna fue totalmente esquiva. Un apagón en la electricidad del pabellón provocó que el partido se detuviese unos 10 minutos y que los jienenses viesen injustamente interrumpida su trayectoria ascendente en el encuentro. De hecho, al volver del parón y en una nueva jugada a balón parado, el O Parrulo volvió a ponerse por delante por mediación de Dani Montes. No les duró sin embargo mucho esta alegría a unos locales que vieron como, a pesar de quedar unos pocos segundos para el descanso, Jaén volvía a levantarse de la lona. Dani Martín logró poner las tablas en el luminoso en una jugada individual por la izquierda y el choque se marchó a vestuarios con la sensación de que lo mejor para los nuestros estaba por venir. Nada más lejos de la realidad.

De nada sirvió el dominio con autoritarismo la segunda mitad, que dispusiese de las mejores ocasiones de peligro ni que pusiera más intensidad sobre la pista. Todo lo paró Illi y todo se marchó fuera. Ni apostando por el portero-jugador con el empate en el marcador se apiadó la diosa Fortuna, sino que decidió sancionarlos con un tanto gallego, en un jugada aislada y a 48 segundo del final del partido. Hay veces que con darlo todo no basta.