OPINIÓN | “El neofascismo de la pseudoizquierda”

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POR PABLO MORA PÉREZ

El fascismo, es una ideología que surgió e imperó en Europa a principios del siglo XX. Esta ideología se dotaba de una característica peculiar; la coacción y el miedo como forma de propaganda y como forma de legitimidad estatal, cediendo así al líder carismático un poder muy por encima de los valores democráticos. Es por ello que tras la caída del fascismo se vieron características similares a este en su vecino; la unión soviética, puesto que utilizaban la violencia del Estado y su ejército para anestesiar la iniciativa individual.

Tanto el fascismo como el marxismo-leninismo han tenido sus esquemas,  sus enemigos. La Checa y la Gestapo tenían un objetivo similar, perseguir y castigar la disidencia, coaccionar y amenazar al que se saliese del encuadre Estatal y los valores que estos representaban. No sólo este fenómeno está presente en estos dos países, sino que también lo podemos extrapolar a cualquier dictadura que ha surgido en el mundo, en especial a un movimiento que surgió en occidente a principios de este siglo o incluso antes en Estados Unidos, hablo de la pseudoizquierda.

La pseudoizquierda no es más que la degeneración de una izquierda surgida en los años ´50 y posteriormente suavizada tras la caída del muro de Berlín. Esta especie de izquierda surgida en los años 50 se podía pactar con ella, atendían a razones lógicas y eran personas que tenía como objetivo defender los derechos sociales de la clase trabajadora y expandir el bienestar a costa de aumentar el gasto público. Pero, desde el fenómeno del postmodernismo y su expansión llegó la pseudoizquierda, dónde sus objetivos no se distancian mucho de la primera definición  pero en sus praxis, parecen tener otro objetivo, que no es más que recortar libertades.

Parece una idea descabellada e incluso mentalmente inconcebible pero pensemos bien en que se apoya un partido de esta índole. Su pilar básico, ya puede funcionar como Lobby o asociación son los colectivos. Y no hablo de colectivos vecinales, sino de colectivos ideológicos que financia el Estado y su función es, mediante la coacción, imponer el pensamiento políticamente correcto en la sociedad.

La corriente de lo políticamente correcto es en teoría omitir un tipo de lenguaje y de comportamiento que puede ser hiriente para una minoría – y como esto le gusta mucho a este tipo de partidos- eliminan este tipo de comportamientos. En la práctica es muy diferente, puesto que para ellos es todo ofensivo; desde el escudo de Sevilla hasta de la forma que te sientas en el tren. Aquí entra en juego esa coacción de la que hablábamos al principio, de como una norma superior –ya no es Estado, sino de dogma, como de una religión se tratase- se interpone en la libre expresión del individuo, la policía moral se encarga de silenciar con descalificativos como machista, racista o islamófobo a personas que incluso no pecan de ello.

Mientras que estos Lobbies y colectivos presionan la agenda gubernamental o local, los individuos se manifiestan en redes y pocas veces lo hacen en persona, puesto que tienen miedo de esa coacción, la palabra más utilizada es fascista, el ser “fascista” por portar una bandera de España, el ser “fascista” por votar al partido político que más se acoja a su idea, el “ser” fascista por pensar diferente. Es así, un incesante ataque contra occidente y todos los valores que representan a este, él ser diferente, el querer ser rebelde han convertido a muchos jóvenes en porras de calle, en policías del pensamiento como diría Orwell, en no individuos, sino en masa que comparte por Twitter el pensamiento de una feminista radical o un antisistema con Adidas que alardean de ser librepensadores.

Es por ello, que pongo en manifiesto la existencia de estos colectivos de pseudoizquierda en España, que pueden mezclar la bandera de la Segunda República con una estelada, que defienda a la Unión Soviética y los derechos de los homosexuales, porque estos colectivos, se han hecho dueños de todas las luchas, se han otorgado la representación de todas las mujeres muertas cada año o de cada estudiante universitario, han impuesto la fe ciega en su corrección política y han abandonado la lógica. – sí, ese pensamiento liberal que oprime- Perdón queridos lectores, a veces de vivir en este fascismo intelectual continuo pienso que estoy equivocado y que ellos tienen razón.

Hay algo que podemos hacer, no dejarnos ser absorbidos por este pensamiento, por esta imposición. Llegará el día, en que la universidad será un espacio de debate y no ideológico, dónde el Facebook no sea campo de batalla de estos tipos, dónde todo es machismo –menos llamar “pija y guarra” a Inés Arrimadas- dónde puedas expresar en público tú opinión sin miedo a ser descalificados. Algún día, podremos ver eso, pero mientras tanto recuerden; la Checa y la Gestapo no son sólo cosas del pasado.