OPINIÓN | «El Gordo de la Navidad»

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Hoy quiero acordarme de los infelices como yo que se decepcionarán el próximo 22 de Diciembre a eso de las 12 horas, cuando una vez más, no cojamos ni el reintegro, arruguemos el décimo y lo tiremos a la basura.

A esas horas, me acordaré de la marciana esa del anuncio y ya de paso de su padre y de su madre, que viene de no sé qué planeta para animarnos a comprar y anda que no está buena ni ná.

Hoy quiero acordarme de los 20 euros que he tirado a la basura, porque nos toque el gordo es más difícil que el tranvía de Jaén eche a andar o que los políticos se acuerden de nuestra tierra de mar verde. Anda que no se olvidan pronto.

Hoy quiero acordarme del amigo que me restriega el décimo en los ojos para que lo compre, de la bruja de dor o de su puñetera nación, de los niños de San Idelfonso y ya de paso de Hacienda, que esos sí que van a ganar el día 22, sin meter a la Lotería.

Hoy quiero acordarme de la cara de bobos que se nos queda cuando el gordo se parece a nuestro número, pero que no coincide en ninguno de los décimos que llevamos. De la llamada del amigo que dice que ha caído cerca de una administración próxima a tu casa y resulta que he pasado mil veces por allí, y no se me ha ocurrido comprar. Hay que ser idiota.

En fin, que estoy seguro que estáis todos ilusionados  como todos los años y es el único día en que las voces dulces y melodiosas de los cantos de números nos suenan a infancia ya perdida, a madurez ganada a base de ostias y caídas.

Hoy quiero acordarme de los que después de las doce del día 22 de Diciembre tendremos salud, nos acordaremos más que nunca de los que tenemos alrededor, de los amigos, de los que queremos, de los que nos dan la mano y nos abrazan. Eso sí que es un gordo y, no cuesta veinte euros, a veces lo dan gratis y no lo vemos porque cerramos los ojos.

Hoy quiero acordarme de la suerte, a la que llamamos todos los años por estas  fechas  y que nos hace una peineta porque suerte no es que te toque el gordo.

En fin, hoy, me acuerdo de todos los que como yo, hemos invertido unos eurillos pensando en que el compartir los décimos con los demás no nos dará el premio, pero sí lanzara un relámpago de deseos: QUE OS TOQUE A TODOS EL GORDO Y, ANTE TODO, QUE SEAIS FELICES, PORQUE ESA LOTERÍA NO SE COMPRA, SE BUSCA DÍA A DÍA Y ESTÁ EN EL QUE TIENES AL LADO, ESTÁ EN TU SALUD Y EN PODER ESTAR CON LOS TUYOS.

FELICES FIESTAS, AMIGOS/AS

Para Leonardo del Balzo allá donde estés  de su gitano