OPINIÓN | Utópico Museo Íbero de Jaén

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POR MANUEL VIVAS 

Aún no considerándome crítico de arte, me atrevo a afirmar que el edificio del recién inaugurado Museo Íbero de Jaén, es bonito, amplio y presenta una arquitectura que, aún no siendo muy futurista, se ofrece exteriormente y a la vista del común de los ciudadanos, como una edificación moderna que muy bien podría encuadrar en un estilo contemporáneo de vanguardia, por su estructura cerrada de material uniforme, líneas rectas y formas cuadrangulares que dividen espacios con proporcionalidad; algo novedoso y que escapa a las tendencias tradicionales hasta ahora utilizadas en Jaén.  Me atrevería incluso a aventurar que guarda un cierto paralelismo y proyección en su perspectiva norte-sur con el Castillo de Santa Catalina que se alza imponente en la lejanía. En definitiva, todo un edificio armonioso que conforma una estructura y dimensiones muy apropiado para albergar el proyectado y excepcional primer museo de España sobre la cultura Íbera.

Sin embargo, el utópico Museo Íbero de Jaén ha visto la luz con “luces y sombras” yo diría con más sombras que luces. Después de casi dos décadas de controversias, sobrecostes y paralizaciones de obra, ese maravilloso proyecto tan esperado y tan de suma importante para la capital y los ciudadanos de Jaén, como importante motor de desarrollo cultural, turístico y económico, se ha visto inaugurado el pasado 11 de diciembre con evidentes improvisaciones y carencias, como algo que se hace con premura política para “cortar la cinta” a pesar de saberse que en la parte expositiva -la más importante para conocer e interpretar la cultura íbera-  quedaba aún mucho trabajo técnico por hacer de catalogación, recopilación y exhibición de piezas arqueológicas para un proyecto de museo tan de altura como éste.

La inauguración contó con un exiguo protocolo y lucimiento, pocos y breves discursos fundamentados en el origen,  donde apenas hubo medios de comunicación nacional o extranjeros acreditados, ni tampoco suficiente publicidad para difundir con tiempo y amplitud la noticia, como ejemplo baste recordar, la excepcional organizaron y dimensión social que tuvieron a nivel provincial, regional, nacional e internacional las inauguraciones de los museos de Arte Romano de Mérida, Guggenheim de Bilbao o Picasso de Málaga, por citar algunos, nada comparable con el tratamiento dado al Museo Íbero de Jaén, si bien cabe resaltar y agradecer que el único aspecto de importancia y brillantez que a mi juicio tuvo el evento, fue la visita de S.M. El Rey Felipe VI con su naturalidad, sencillez, buen hacer de un monarca que hasta ahora ha estado siempre a la altura de las circunstancias.

Aquél que pasa por el museo para visitarlo, comprueba inmediatamente que todo el amplio espacio expositivo con que cuenta, se reduce en su planta baja a un recibidor con el  departamento de recepción,  una tienda de souvenir, varios paneles divulgativos y cortos audiovisuales desde pantallas de plasma, mientras que en la planta primera, tan solo hay equipada y visitable una única sala que interpreta las figuras mitológicas de los cuatro personajes más importantes en el mundo de los iberos: La Dama, El Príncipe, El Héroe y La Diosa que aparecen representados en varias cráteras griegas halladas en el yacimiento íbero de la Cámara Funeraria de Piquía (Arjona) y que fueron fabricadas en Atenas tres siglos antes. En total no habrá más de medio centenar de piezas arqueológicas de mayor volumen y un centenar de pequeñas piezas correspondientes a ajuares, exvotos y otros elementos, que con anterioridad y en su mayoría se podían visitar en el Museo Provincial de Jaén; todo lo cual, inevitablemente, te deja con ganas de recorrer más espacios, observar más muestras del importante y abundante patrimonio arqueológico que guarda la provincia de Jaén y conocer mucho más sobre esta destacada cultura íbera.

Entiendo la dificultad técnica que en breve plazo conlleva poder estructurar, catalogar, recopilar y musealizar las numerosos muestras arqueológicas que de la cultura íbera están repartidas y bajo la tutela de distintos estamentos municipales, provinciales, autonómicos o estatales, pero bien es cierto, que con decisión y esfuerzo “se ha podido hacer algo más grande” para la muestra inaugural. Algo de mayor consistencia cultural y calado social, como por ejemplo podría haber sido reunir y exponer temporalmente para este trascendental evento a tres de las Damas Íberas más conocidas y de mayor categoría arqueológica, la Dama de Elche, la Dama de Baza y la Dama Himilce de Castulo, lo que habría supuesto un hito histórico y dado una categoría al Museo Íbero de primer orden, donde no cesarían grandes colas de personas interesadas venidas desde diversos puntos para visitarlo.

Tan poco puedo pasar por alto, que haya sido inaugurado este importante Museo Íbero, permitiéndose que en sus aledaños exista un descampado (antes zona recreativa de fútbol), que hoy es un auténtico vertedero de chatarras, mallas destrozadas, brozas y árboles descuidados, sin que éste terreno se haya integrado adecuadamente al entorno del museo como parque o como zona de expansión y ocio, dándole mejor ornato y espacios atractivos de uso público; el edificio no tiene un suficiente y adecuado alumbrado exterior que ilumine plenamente sus formas cúbicas y que lo hagan visible desde cualquier punto. En esto el Corte Inglés es un experto y se podía haber tenido como referente, pero es que además, el nombre de “Museo Ibero” solo aparece una vez y demasiado pequeño sobre el dintel de la puerta principal de entrada, apenas visible salvo cuando estás ya dentro, nombre que debería señorearse a lo grande y por todo lo alto sobre alguna de las fachadas mas visibles del edificio.

Desearía como mucha gente que el Museo Ibero de Jaén no se convierta en algo quimérico, que después de inaugurado oficialmente todos los propósitos y proyectos se olviden, como jiennense quisiera que mi opinión se entendiera en sentido constructivo, pues sé que ha habido también una buena gestión, trabajo y dedicación de muchas personas e instituciones, pero se debe exigir mucho más, se debe mejorar todo aquello que sea mejorable para que, antes que tarde, el Museo Íbero de Jaén, cuente con los recursos materiales, humanos, técnicos y económicos necesarios para desarrollarlo en ese museo del siglo XXI que, efectivamente, consiga ser un referente internacional para el conocimiento de la cultura íbera, porqué Jaén y su provincia lo anhela desde hace mucho tiempo.