MOTOR&SPORT | Peatonalizar sí, pero bien

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Por si faltaba poco y no tiene la capital frentes abiertos en el ámbito del consistorio, el estado de la ciudad, el ámbito financiero y las navidades cercanas, ahora toca la peatonalización del centro y las consecuencias que están teniendo los cambios llevados a cabo para la supuesta mejora de la circulación y la mejora y accesibilidad que el peatón tendrá, según los responsables municipales claro. Sin entrar en materias técnicas y cercanas al pie de calle, esta medida express, con una base poco consistente, tendrá consecuencias en diferentes ámbitos y afectara a diferentes sectores. Por cercanía y vinculación al movimiento; pero sin olvidar a los demás actores: sector comercio y hostelera, proveedores y repartidores, servicios públicos de transporte… etc. Jaén cuenta con una disposición urbanística compleja del mismo modo que su orografía.

Con una situación social complicada y una parte del tejido comercial concentrada en esa zona se hace necesario la evaluación íntegra del impacto que va a tener. Moverse por Jaén en un vehículo es una acto de valentía, mejorar esta situación, una obligación y compromiso por parte de los gestores municipales. Si hace algunos años ya hubo discrepancias al respecto, da la sensación que desde entonces no se ha aprendido mucho sobre este tema.  El transporte público siempre es una opción siempre que funcione adecuadamente, se mejoren los servicios y se ponga en marcha un tranvía que “chirría y oxida” en la incapacidad de las administraciones de solventar el problema. La tendencia en Europa y en el resto de ciudades está encaminada en hacer núcleos urbanos habitables, eficientes, cómodos, atractivos y además sanos en cuando a trafico y ruidos.

Hasta ahí todo el conglomerado de ideas deben de estar de acuerdo. Ahora bien, hacer la casa por el tejado no suele tener finales de película romántica donde el “bueno se casa con la chica” y el malo termina entre rejas. Peatonalizar, – SÍ- por supuesto, pero BIEN, llevado a cabo. Un proyecto de este calibre no se hace en un “rato” ni se pondrá en duda sus buenas intenciones. Pero en esto como en todo -hechos son amores y lo demás buenas intenciones-. Surgen preguntas y dudas y desde luego incómodas e incertidumbre ante lo que puede resultar una medida un tanto perjudicial para diferentes sectores y menos eficaz para otros tantos de lo deseado. Si realmente se quiere cumplir con el objetivo de racionalizar la ciudad, dar prioridad y protagonismo al peatón y favorecer el desarrollo lógico de la zona, las medidas y acciones deben de ser más claras y, sobre todo, organizadas de forma estructural para que el caos que puede producirse no genere más problemas de los que ya hay. Si el entorno que se pretende quiere que sea una realidad y el éxito del proyecto tenga la eficacia pretendida, habrá que poner medios estructurales y económicos serios y “vestir de gala” la zona, ampliar el acceso y accesibilidad para vehículos y personas, renovar la idea del trasporte público y aumentar el número de plazas de aparcamiento.

El mundo quiere comodidad y habrá que evitar en la medida de lo posible que los daños colaterales se produzcan o cuanto menos, sean mínimos para los establecimientos situados en la zona y la perdida de puestos de trabajo. Los vehículos de todo tipo tienen su espacio, bien repartido y proporcional no deben de ser “enemigos del peatón”. Están condenados a entenderse pero sin llegar a juicios ni condenas. El Fiscal no puede condenar a nadie y el abogado de todos defender todas las lícitas posturas argumentadas en base a la realidad, el tráfico y las alternativas más justas para todo el conjunto de la ciudad. Seguro que con el esfuerzo y la colaboración de todas las partes se logra tener una zona vistosa, cómoda y rentable. Jaén se lo merece y por tanto es exigible de una vez por todas.