Nabucco, la sublime y apoteósica ópera que iluminó anoche Jaén

0
1265
Publicidad

JAÉN.- Anoche había a la entrada del Teatro Infanta Leonor un run, run  sobre lo que  depararía la representación de “Nabucco”, de Verdi. Llegaba de la mano de la Ópera Nacional de Moldavia y Concerlírica Internacional. El cartel de agotado daba una idea del interés de los jiennenses por la ÓPERA en palabras mayores. Nadie salió defraudado y así lo demuestra el larguísimo aplauso que los afortunados presentes les regalaron a los «artistas», más que actores de Nabucco. No quedaba un solo asiento vacío, lleno absoluto y la representación estuvo a la altura del interés y la ocasión. Sencillamente  sublime. Apoteósico por momentos.

Huye del exceso y brilla por su sencillez en la que solo sobresalía y concentraba toda la atención las voces sencillamente espléndidas. Sencillez para que solo sean los personajes los que con sus interpretaciones engancharan a un público entregado. Mención especial para la soprano que interpreta a Abigail. Sencillamente espectacular.  El Celebre “Va Pensiero”, conocido como el coro de los esclavos, fue una puesta en escena  sobrecogedora, pulcra y muy sencilla, donde solo sobresalían las voces del coro.

Una ópera en cuatro actos

Ópera en cuatro actos que cuenta con una  orquesta, coro y producción de escena. Los cuatro actos con libreto de Temistocle Solera, según la obra dramática Nabuchodonosor de Auguste Anicet-Bourgeois y Francis Cornu y el ballet Nabucodonosor de Antonio Cortesi, que tuvo lugar en Jerusalén y Babilonia, en los años 587 y 586 a.C. y posteriores. El rey Nabucco, tras conquistar al pueblo hebreo, se proclama Dios. Pero el destino, como venganza a tal osadía, lo convierte a la locura. Durante su enfermedad es su déspota hija Abigail quien ocupa su trono, condenando a muerte a los hebreos. Tras regresar de su padecimiento, se convierte al judaísmo y decide reconquistar su trono, devolviéndole al pueblo su libertad y siendo coronado rey de los judíos.