OPINIÓN | «Una nueva oportunidad, ¿perdida?», por Foco Henri Langlois

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El Museo Íbero abrirá al público el martes.
El Museo Íbero abrirá al público el martes.
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POR José Chica Ojeda. Presidente de la Asociación Cultural Foco Henri Langlois.

 Si todo sigue su curso, en pocas semanas, y antes de que finalice el año, se inaugurará (parcialmente) el Museo Íbero de Jaén. Un proyecto que fue anunciado por el entonces presidente de la Diputación de Jaén, Felipe López, en 1998, hace casi 20 años, cuya construcción comenzó en 2009, que se preveía finalizar en 2012, pero que finalmente lo hará 5 años más tarde. Un largo y accidentado camino, reflejo desgraciado de la ciudad en que vivimos. El Museo ha supuesto una inversión de más de 30 millones de euros y, sin duda, se convertirá en un lugar de referencia para el estudio, la difusión y la puesta en valor de la cultura y el arte íbero, tan importante para nuestra provincia. Un lugar propicio para la defensa del Patrimonio Cultural, de la Historia y del Arte.
Un espacio cultural necesario en una ciudad que cuenta con pocos lugares de esta índole. Si miramos a nuestro alrededor, a otras ciudades de Andalucía o del resto de España, la situación de Jaén es desalentadora, existiendo un agravio comparativo más que evidente. Volveré a este hecho más adelante, para analizarlo más en detalle.

El Museo Íbero cuenta entre sus principales valores con un enclave privilegiado dentro de la ciudad. Y esto, pienso, se ha de aprovechar mucho más allá de la propia colección museística que albergará. El edificio, que cuenta con más de 10.000 metros cuadrados, tendrá un salón de actos con 149 butacas y varias plazas más para personas con accesibilidad reducida. Este equipamiento servirá, suponemos, para realizar actividades relacionadas con la colección permanente y temporal, pero también ha de servir para aumentar la oferta cultural con la que cuenta la ciudad, deficitaria en demasiados campos. Logrará con ello atraer y fidelizar a mucha gente que de lo contrario no entraría al museo.

Creemos que el salón de actos del Museo Íbero sería un lugar ideal para que Jaén contara con una subsede de la Filmoteca de Andalucía, al igual que ya lo hacen Granada, Almería y Sevilla –su sede central se encuentra en Córdoba-. Una gran oportunidad si se hace bien. Un espacio filmotecario, ligado al Patrimonio, en un lugar para preservar y poner en valor el Patrimonio. De ahí la idoneidad.

Foco Henri Langlois, proyecto que fundé y que presido, lleva 4 años trabajando para que Jaén y su casco urbano puedan volver a contar con una oferta estable de proyecciones de cine. Una oferta que vaya más allá del puro entretenimiento, que atienda al cine como arte, y que dé el espacio que se merece al patrimonio cultural atesorado a lo largo de sus 122 años de historia, es decir, que también vuelva su mirada al cine clásico, al pasado del cine para entender mejor su presente.

En estos 4 años hemos realizado más de 50 proyecciones –fundamentalmente en la capital, pero también en otros puntos de la provincia-, trayendo en más de 15 ocasiones a cineastas y miembros del equipo técnico, investigadores y críticos de cine para que acompañaran su trabajo y la ciudadanía pudiera conocer en detalle lo que se escondía tras las imágenes que acababan de ver.

Hemos favorecido en todas estas ocasiones un contacto real, sin barreras de ningún tipo, de estos profesionales con la ciudadanía. Hemos impulsando también una línea de acción, llamada Del cine a las aulas, de las aulas al cine, cuyo cometido fundamental es acercar el cine y sus procesos, en toda su riqueza y diversidad, a los más jóvenes, despertar su curiosidad y enriquecer la forma en la que miran las imágenes –no sólo cinematográficas-. Para ello hemos llevado a profesionales del cine – cineastas, directores de arte, de fotografía, investigadores, etc.- a que hablaran en colegios e institutos de manera extensa de su trabajo y establecieran un diálogo con el alumnado, que ha llenado cada una de estas masterclass. Esta línea la presentamos ante la comisión de cultura del Plan Estratégico de la

Provincia de Jaén y se recogió en su última actualización. Creemos fundamental realizar este trabajo de base, sembrar semillas para contar con futuros espectadores más exigentes con lo que ven día a día; algunos de ellos, no lo olvidemos, potenciales profesionales de este sector.

El 24 de febrero de 2016 le trasladé a Pablo García Casado, principal responsable de la Filmoteca de Andalucía, nuestra intención de buscar opciones para que una subsede llegara a Jaén. En aquel momento, no teniendo claro cuando terminarían las obras del Museo íbero, pensamos que un buen lugar para ello sería la Sala B del Teatro Infanta Leonor, un espacio magnífico e infrautilizado por el Ayuntamiento de Jaén y su Patronato de Cultura. Así lo expuse en varias reuniones con diferentes administraciones para buscar apoyo y financiación. ¿La respuesta? Un ligero interés que no se tradujo en nada.

Luego vendría nuestra propuesta para recuperar el Cine Alkazar. Queríamos llegar a un acuerdo semejante al que ya existía entre la Filmoteca y la Universidad de Sevilla, para que el Cine Alkazar dedicara uno o dos pases semanales a albergar la programación de la Filmoteca en Jaén. Desgraciadamente la recuperación del Cine Alkazar en este momento es imposible. Lo hemos intentado de muchas maneras y no ha podido ser.

Ante la inminencia de la finalización de las obras del Museo, a finales del mes de julio solicitamos una reunión con la Delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Ana Cobo, y la Delegada Territorial de Cultura, Pilar Salazar. Dejamos claro entonces que queríamos exponerle un proyecto para que el Museo Íbero albergara una subsede de la Filmoteca de Andalucía, y entendiendo que agosto era mes de vacaciones, pedimos que la reunión se celebrara lo antes posible ya en el mes de septiembre, ante la cercanía de la presentación de los presupuestos para 2018. En septiembre, y viendo que no se concretaba la reunión, llamamos en dos ocasiones para insistir, emplazándonos finalmente el día 6 de octubre para que la reunión tuviera lugar el pasado lunes 9 de octubre.

Aquel día, en una reunión de media hora, les expuse el por qué considerábamos tan importante que el salón de actos del Museo Íbero tuviera entre sus usos el de acoger la Filmoteca de Andalucía. Proponíamos que, desde enero de 2018, y salvo los meses de julio y agosto como sucede en el resto de las sedes de la Filmoteca, se realizara una proyección semanal dentro del horario del Museo. Si todo iba bien, la idea era aumentar la oferta hasta las dos proyecciones semanales. ¿Qué suponía esto? Contar con 43 proyecciones anuales (cerca de 100 en 2019) que no habían llegado a estrenarse ni proyectarse en nuestra provincia. La programación se decidiría, como es habitual, desde la sede central de Córdoba. Queríamos, eso sí, ayudar a que esa programación se adaptara a la realidad de Jaén en este momento y no hubiera un rechazo por parte de la ciudadanía poco acostumbrada a algunas propuestas. Y algo fundamental, queríamos trabajar en ella, encargarnos de toda la parte técnica, porque en un espacio filmotecario se ha de cuidar escrupulosamente el apartado técnico, que se proyecte bien, realizando también tareas de difusión y de acompañamiento de las películas. Y trabajar para atraer inversión pública y privada (a través de subvenciones y ayudas directas) de tal manera que pudieran pasar en muchas ocasiones cineastas, profesionales, programas educativos, etc. al igual que sucede en otras de las subsedes. En definitiva, trabajar para darle un valor añadido a esta subsede, y que con ello se atrajera a más público y tuviera aún más sentido la inversión (que es ridícula si atendemos a otras cifras).

Ese es otro de los motivos de la urgencia por contactar con la Consejería de Cultura y con la Dirección de Bienes Culturales y Museos, a través de su Delegación en Jaén: estamos en el momento en que se está equipando técnicamente el Museo. Si el salón de actos va a contar, entre otros, con un uso como

subsede de la Filmoteca de Andalucía, esto se ha de tener en cuenta. Ha de haber un proyector para ese uso, ha de haber una pantalla para ese uso, ha de haber un equipo de sonido para ese uso, ha de haber un equipo de proyección para ese uso. Y le ofrecíamos nuestra ayuda para que así fuera y tuviera el menor coste posible.

Tanto Pilar Salazar como Ana Cobo me agradecieron enormemente la propuesta, valorándola muy positivamente, y comprometiéndose a trabajar para darle un encaje y que se hiciera realidad. Salí de allí cauteloso pero esperanzado en que por fin consiguiéramos la estabilidad de una oferta alternativa de cine en la ciudad.

Pilar Salazar me emplazó a reunirme lo antes posible con una persona de un perfil más técnico, cosa que hice dos días más tarde.

Una de las primeras cosas que me dice es que “hace ya un tiempo” habían solicitado a la Filmoteca que tuviera en cuenta el Salón de Actos del nuevo Museo como subsede. Le pregunto por qué Pilar Salazar no me había informado y me dice que no se acordaría o no lo sabría.
Esa petición se realizó el día 25 de septiembre, sólo dos semanas antes de la reunión, y un mes más tarde de solicitar nosotros la reunión para presentar una propuesta para eso mismo.

No queremos ser mal pensados. Puede haber sido una simple coincidencia. Quién sabe. Al final, ese es el cauce a seguir y se trata de un interés común, que Jaén mejore, que su oferta cultural mejore. Pero insistimos en la parte técnica, y nos emplazan a presentar un escrito, estudiarlo, y elevarlo a los órganos competentes dentro de la Consejería. Mientras este escrito se mueve de oficina en oficina, el tiempo para hacer algo se agotará. Y después será demasiado tarde, porque dirán que no hay dinero, y que la técnica que hay es la que hay. Y de la misma manera que no se puede exponer una obra de arte de cualquier manera, no se puede proyectar una película de cualquier manera. Y tal vez no llegue algo que teníamos en la mano lograr; o si llega, no lo hará en las mejores condiciones.

Estamos hartos de ver y sufrir como se llevan a cabo proyecciones de cine en la ciudad, por parte de la Universidad de Jaén y la Diputación de Jaén (el Ayuntamiento de Jaén ni está ni se le espera), en las que no se atiende al apartado técnico y se proyecta en malas condiciones. Podríamos hablar de ejemplos muy concretos que nos duelen y mucho. No sabemos si esto se llega a comprender, pero es maltratar lo que se dice defender, y para nosotros no hay nada peor que esto. Es utilizar el cine como excusa y no como fin.

Como decíamos antes, el agravio comparativo en lo que tiene que ver con la oferta cultural y la inversión pública a este respecto, en relación a otras provincias, es alarmante.
Si vemos las inversiones por parte de la Junta de Andalucía en otros provincias, en lo que a dinamización cultural se refiere (en las que gestiona Teatros, Espacios Iniciarte, etc.), Jaén sale perdiendo mucho. Y queremos y exigimos que esto se corrija. Aquí hace mucha falta esa inversión.

En Jaén sí hay, pero, ¿cómo lo hay? La precariedad es el pan de cada día de muchas de las personas que se dedican a dinamizar la oferta cultural de la ciudad. Y uno de los motivos fundamentales de esto son las infraestructuras –la falta de ellas, o el estado y la utilización de las que hay-. Hay una marcha de profesionales continua, hastiados, que no pueden desarrollar su trabajo en unas condiciones dignas.

Aun así, queremos dejar claro que es una responsabilidad de todas las administraciones, no sólo de la Junta de Andalucía o la Diputación de Jaén –con las que podemos estar más o menos de acuerdo, pero que al menos invierten-. El Ayuntamiento de Jaén se limita a ceder espacios, algunos de ellos en unas condiciones que dejan mucho que desear. No invierte NADA.

Ponemos tres nombres encima de la mesa: Iglesia de Santo Domingo, Convento de Santa Úrsula, antiguo Cine Alkazar. Tres espacios en el casco histórico de la ciudad que hay o habría que rehabilitar y adecuar para su uso cultural (conservatorio de danza, salas polivalentes para la proyección de cine y de artes escénicas, salas de ensayo polivalentes), puestas al servicio de la ciudadanía para que pueda aprender y trabajar.

La rehabilitación de la Iglesia de Santo Domingo parece que va a ser un hecho, con partida presupuestaria para ello en los prepuestos de la Junta de Andalucía para 2018 –a ver si aprovechan las administraciones competentes para mejorar ese ‘aparcamiento’ que hay anexo y que tan mala imagen da a los turistas que tanto deben importarles y que dicen importarles-.

¿Cuándo veremos la Iglesia de Santo Domingo reabierta? ¿Para qué uso? ¿Proveeran de servicios los mismos de siempre, o tendremos otras iniciativas alguna oportunidad de trabajar?

Exponemos estos hechos porque creemos que la transparencia es, en estos momentos la única manera de lograr algo antes de que sea tarde, y presionar. Si no hacen nada, no nos vamos a quedar quietos, vamos a movilizarnos para luchar por lo que es de todos y todas.

Hemos solicitado nuevas reuniones. Si no surten efecto, saldremos a la calle a reunir firmas para que vean de una manera palpable que no es cosa de unas pocas personas.