OPINIÓN | «Las bicis han de pagar impuestos», por Ildefonso Ruiz

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POR ILDEFONSO RUIZ, concejal del ayuntamiento de Mancha Real, catalán y ciclista 

Como Concejal elegido de forma democrática por los ciudadanos, voy a poner en marcha una Ordenanza para que las bicicletas paguen Impuesto Municipal. Es una medida que consideramos muy necesaria, ya que los que usamos vehículos circulamos por las mismas vías que los ciclistas y sin embargo, estos no pagan nada. Hacemos un esfuerzo generoso respetando la distancia de seguridad, aguantamos pacientemente detrás de un pelotón para poder adelantar, debemos soportar la presión mediática cada vez que un ciclista muere en carretera y por si fuera poco, los políticos de fuera con los impuestos que pagan los coches, no paran de hacer carriles bici para ellos.

Por ello y al tener una mayoría en el Ayuntamiento que nos legitima para aprobar esta Ordenanza, la vamos a promover para que las bicicletas tengan que pagar ese impuesto.

El problema es que la Ley dice que el Ayuntamiento no tiene competencias para ello. Es decir, a pesar de que los legítimos representantes de los ciudadanos en su mayoría estamos de acuerdo, el Estado opresor nos prohíbe aquello que emana del mandato del pueblo.

Así que para que nuestra decisión de crear este impuesto no tenga ninguna duda de que es legítima, he decidido que la gente del pueblo la vote puesto que una mayoría de conductores del pueblo me apoya por lo injusto que consideran pagar por algo que los ciclistas hacen gratis.

El Estado me dice que eso no se puede hacer. Que yo no puedo aplicar esta norma por mucho que la gente quiera votarla y que me tengo que someter a lo que dictamina la Ley… yo me pregunto ¿hay Ley más legítima que la voluntad de mis ciudadanos expresada libremente? Rotundamente NO. En un país democrático esta cuestión se decidirá por voluntad popular.

Así que a pesar de las amenazas del Gobierno, hemos convocado a la gente a votar. Los de las bicis dicen que es una locura. Que es algo ilegal y que no van a participar del circo. Pero es una excusa para dejar de mantener el privilegio de circular sin pagar.

A la hora de votar los conductores han ido a votar en masa. Como me habían dicho que la Guardia Civil iría al Ayuntamiento a parar la votación la gente se ha indignado y las Asociaciones de Conductores, subvencionadas por mi, se han organizado para impedir que la Guardia Civil nos impida votar.

Al final, gracias a que la Policía Local ha colaborado, hemos votado. De las 7.000 personas que hay en el pueblo ha habido casi 3.000 votos, lo que es un éxito. De esos votos 2.900 son a favor de pagar.

Así que la vamos a aprobar. El Estado sigue erre que erre. Que si no tengo competencias. Que si en el Siglo XXI hay que apostar por la movilidad sostenible, que sí hay que favorecer el uso de la bici y demás. Pero yo tengo razón y el pueblo me apoya; las bicis pagarán.

La cosa está muy tensa. El Estado me dice que si sigo adelante me imputará un delito de prevaricación. O sea por hacer la voluntad de mi gente me quieren encarcelar. Es la prueba de que esto ni es democracia ni es nada de nada.

Cada vez hay más presión. Al Cabo de la Policía Local le han denunciado por no hacer lo que le dijo el Juez de impedir la votación. Al igual que a los Presidentes de las Asociaciones de Conductores que los quieren encarcelar por tratar de impedir se forma pacífica que la Guardia Civil cumpliese la orden represora del Juez, que claramente se ha posicionado con el Estado.

Así que en el último Pleno, como soy una persona pacífica y dialogante he aprobado lo que la gente me ha encomendado: un impuesto a las bicicletas. Pero automáticamente la he suspendido para establecer una negociación de forma que el Estado reconozca los Derechos de la gente que mayoritariamente ha votado la creación de este impuesto.

El Estado, en lugar de negociar, se ha quitado la careta. Me ha mandado una citación en la que me dice que aclare si he creado el impuesto y, con la chulería y prepotencia que acostumbra a tener, me dice que cualquier cosa que no sea un “SI” o un “NO” será considerado un “SI”.

No han entendido nada. No quieren dialogar. Quieren imponer su criterio por la fuerza… ¿Quien quiere pertenecer a un país en el que el Gobierno no respeta las decisiones del pueblo?

Les he dicho que la suspensión de esta Ordenanza que he aprobado por el mandato popular que así lo ha expresado demuestra que el dialogante y el demócrata soy yo. Que mi voluntad de encontrar una solución a tantos años de agravio comparativo entre bicis y coches en mi pueblo es firme y que le doy un plazo de dos meses para negociarlo o aplicaré la Ordenanza de forma unilateral.

Su respuesta es que tengo 3 días para retirar la Ordenanza porque según ellos es ilegal ¿ilegal? ¡¡Pero si la ha aprobado por mayoría el Pleno!! ¡¡Pero si hasta la ha votado la gente en referéndum!! ¿Puede existir mayor legitimidad?

Así que si no retiro la Ordenanza, me amenazan con aplicarme sus leyes y quitarme mis competencias como Concejal. Jamás había visto un ejercicio de represión tan brutal.

El Estado quiere abolir por las bravas lo que nuestro Ayuntamiento quiere aprobar. Le da igual que la gente incluso haya apoyado la idea. Le da igual que sea para acabar con la desigualdad histórica entre coches y bicicletas. Lo único que le interesa es demostrar su fuerza y quien manda más.

Mi pueblo está en un callejón sin salida. Por culpa de la represión del Estado, ahora está dividido entre ciclistas y conductores. Pero estoy seguro que cuando consigamos aprobar la Ordenanza que el Estado nos impide aprobar todo volverá a la normalidad, pues este es un pueblo pacífico.

Porque esa Ordenanza supone el fin de tantos años de desigualdad y con el dinero que ahora vamos a recaudar de más podremos hacer muchas más obras en el pueblo y generaremos más empleo y prosperidad.

Todo es cuestión de tiempo y de que los que creemos en esta Ordenanza nos mantengamos unidos frente a la represión del Estado. Tenemos algo que se llama respaldo popular que nos legitima a aprobar esa Ordenanza y por mucho que nos apliquen sus leyes, tarde o temprano, las bicis pagarán.