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POR PLÁCIDO CABRERA IBÁÑEZ

Hace unos días me sorprendieron estas palabras “¡Nadie es más que otro, ninguno! ¡Todos somos iguales! Cada uno de nosotros valemos lo mismo (…) Fijaos qué maravilla. Porque no hay razas, no hay lenguas; no hay más que una raza: la raza de los hijos de Dios”. Estas palabras fueron pronunciadas por el sacerdote español San Josemaría Escrivá de Balaguer, en 1970, a un grupo de trabajadores en Jalisco (México). El próximo día 26 de junio, es el aniversario de su muerte en Roma en el año 1975. Desde su fallecimiento su fama de santidad se ha extendido por los cinco continentes, así como el mensaje que transmitió de: la santificación del trabajo ordinario; la amistad con Jesucristo; la misión de formación y apostolado; y, la labor social, con especial atención a los enfermos. También ha crecido la costumbre de celebrar ese día una Misa en su recuerdo. En muchas de las capitales de España, serán los propios cardenales, arzobispos y obispos de las respectivas diócesis quienes presidan la ceremonia, al igual que ocurrirá en otros muchos lugares de los cinco continentes. Durante estos 47 años, sus escritos y los rasgos íntimos de su vida, se han publicado de manera continuada. Entre sus libros destaca “Camino” del que se han vendido más de 5 millones de ejemplares, se ha traducido a más de 50 idiomas diferentes. En la actualidad es fácil y sencillo conocer mejor su persona y algunos momentos históricos que vivió, así por ejemplo, en “El Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer”, José M. Cejas responde a una serie de cuestiones históricas sobre la vida del Fundador del Opus Dei y de su familia, el origen del Opus Dei, el contexto político y social en el que comenzó a desarrollarse y otras muchas preguntas.