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POR SERGIO VALENZUELA COBO, abogado 

Jaén espera con premura el majestuoso centro comercial Jaén Plaza. Un lugar con nombre rimbombante, que recuerda a las mega infraestructuras que no hace muchos años eran sembradas a lo largo y ancho de nuestra piel de toro y que hoy en día mueren lentamente sin nadie que acuda a ellas para intentar alentarlas y darles vida.

Nos venden un centro comercial acorde con nuestros tiempos, con las necesidades que la ciudadanía solicita, grandes paseos, cafés, cines, tiendas de todo tipo… en definitiva, nos venden consumo puro y duro en un lugar construido para el efecto, con la consecuencia (ya se verá) de generación de empleo para cientos de jienenses, estable y duradero.

Pero como en casi todo, en Jaén vemos futuro donde en muchos lugares ya solo ven pasado. Los monarcas del consumo no son otros que los Estados Unidos de América. Cuando en suelo yanqui una hormiga del consumo tropieza, en el resto del mundo se desata un auténtico tsunami. No quiero recordar lo que pasó con la crisis económica mundial de la que Jaén no logra recuperarse en la actualidad, pero para el efecto sirve el mismo ejemplo. La burbuja de los Centros Comerciales (inventados en suelo americano hace ya varias décadas) empieza a pincharse y se empieza a cundir la idea de que los mismos no son rentables, cerrando sus puertas en muchos lugares. Solo en lo que llevamos de 2.017, las grandes marcas americanas han clausurado más de 3.500 tiendas en todos los Estados Unidos. La revista Forbes afirma que el resultado de estas clausuras es mucho más grave que el previsto en un principio. Ya en España, en Madrid por ejemplo, Inditex ha abandonado La Albufera, el Parque Corredor, Getafe 3 y Parque Éboli. De hecho, las grandes firmas –véase Media Markt- están cambiando sus estrategias y se están trasladando al centro de las ciudades (Madrid y Barcelona). La razón de todo ello no es otra que el cambio en los hábitos de los consumidores del siglo XXI. No es ninguna sorpresa que Amazón, por ejemplo, se esté merendando el mercado tradicional y de los Centros Comerciales y que las startups de comercio electrónico se estén posicionando al frente de todos los rankings de ventas e ingresos. La idea de dotar a Jaén de un Centro Comercial al uso es una idea ochentera del siglo pasado, que puede tener un nivel de aceptación cortoplacista –por la novedad- pero su consecuencia a medio y largo plazo puede suponer un hecho no del todo ventajoso para la ciudad.

El futuro pasa por convertir los Centros Comerciales de toda la vida en lugares de entrega y recogida de productos, en lugares de almacenamiento y logística para la distribución de los productos de grandes marcas comprados vía internet – Amazón ya prueba el envío de productos a través de drones-. Ese sería el verdadero sentido para la construcción de un megacentro en Jaén.

¿Qué mejor centro comercial que potenciar el casco antiguo de Jaén?

Los cafés, el cine, los paseos, las grandes marcas deberían instalarse en el casco antiguo, potenciando los Cines Alkázar, potenciando la oferta cultural, gastronómica y el comercio artesano de toda la vida, dotando a la judería (entre otras zonas) de un mayor protagonismo. Vender la ciudad como merece, apostando por sus emprendedores y sus comercios, Jaén podría adelantarse al futuro a través de un Centro Comercial urbano y cercano, potenciando el transporte público para amoldarlo a lo que se nos viene, que no es más que una revolución real en el hábito del consumo electrónico.

Y no es que vea mal la construcción de un gran Centro Comercial, será una bomba al inicio, pero simplemente creo que ese tren ya pasó y que lo que necesita Jaén es subirse al tren que conduce al futuro, no al vagón de cola del que muchos ya comienzan a bajarse.