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JAÉN.- Miguel Ortega salió de Jaén esa misma mañana. Eran, poco después, de las diez horas, del jueves 25 de mayo. Su «colega» Raúl lo llevó a Fuengirola porque así se lo había pedido Miguel, según ha declarado. Fue un favor personal y urgente. Habían pasado pocas horas desde que, presuntamente, Miguel había metido una bala en la cabeza a Alberto Magalhaes. Y, según cuentan amigos y familiares de los implicados, poco tiempo después, desde que Alberto hubiera estado, otra vez, con la mujer de Miguel. La policía está investigando los últimos movimientos de Magalhaes para confirmar este extremo. Y es que esta es la principal hipótesis que maneja la policía sobre el asesinato de Alberto, un «lío de faldas».

Magalhaes y la mujer de Miguel habían comenzado una relación hace unos meses, a espaldas de sus respectivas parejas, pero que ya era «vox populi»  y que ha terminado de esta manera dramática.  Miguel, según su ficha policial,  fue detenido el año pasado por un caso de malos tratos en Jaén. Pudo ser un detonante o la gota que colmó el vaso para que su mujer comenzará a verse con Alberto. De hecho Miguel, en sus redes sociales habla de ese «desamor» en los últimos meses. Pero el fatídico desenlace del pasado jueves pudo producirse tiempo atrás. Ya era conocido por todos la relación extra conyugal de ambos. Hace unos meses hubo un tiroteo en Jaén, donde parece ser, estuvieron implicados, tanto Miguel como Alberto y cuyo enfrentamiento terminó cerca de la Yuca, aunque sin heridos. Hoy pasa a disposición judicial para explicar si fue él el que apretó el gatillo, cuál fue el motivo y por qué puso pies en polvorosa aquel jueves dirección Fuengirola donde fue detenido el pasado lunes. No es el único que pasará por el juzgado. Allí estará, también, su cuñado, Rubén conocido como «el Perenne» y Raúl, que fue quien lo llevó a Málaga.