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banner-volvo

hora-jaen-javier-lacarra-motor-y-sportEn el Archivo Histórico Provincial de Jaén aparece la primera matrícula de un coche en la provincia: la J-1, concedida tras la correspondiente solicitud al vecino de Linares, Ángel Gea Ruiz, -a finales de 1906 o principios de 1907- para un vehículo de su propiedad, modelo Darracq, fabricado en la localidad francesa de Suresnes. El objetivo de esta petición por parte de dicho vecino linarense era disponer del permiso correspondiente para poder circular por las carreteras, y fue dirigida al Gobernador Civil, quien emitió un “informe favorable” a dicha petición que permitió conceder la licencia de circulación a Darracq, que tuvo que ser examinado conforme a lo establecido por el reglamento vigente a principios del siglo XX. El automóvil supero el examen llevado a cabo por un ingeniero mecánico desplazado hasta la estación de Baeza (Jaén), “para comprobar el correcto funcionamiento del cambio de velocidades, el de los frenos y los giros en curvas de radio pequeño”, además de que los componentes de la dirección del mecanismo estaban agrupados de tal forma que el conductor pudiese manejarlos sin perder la atención y la vista en la carretera. Después de superar la inspección técnica, el vehículo de Ángel Gea Ruiz circuló por las carreteras de Jaén sin matrícula hasta junio de 1907, cuando la Orden de 24 de Mayo dispuso que, “ante la dualidad de las inscripciones que se estaban haciendo de los ayuntamientos y los gobiernos civiles, se deberían identificar los vehículos por provincias a través de dos placas, una en la parte delantera y otra en la parte trasera, de modo que fuesen visibles siempre”. A partir de la identificación de vehículos que imponía esta orden, se puede saber que este automóvil estuvo en circulación “hasta 1925, cuando un vecino de Córdoba lo compró a un conductor de Puente Genil”.  El expediente de este coche ha sido conservado en primer lugar en el Gobierno Civil, lugar desde el que pasó con posteridad a la Jefatura Provincial de Tráfico y, como consecuencia de la transferencia de documentos producida en el año 2010, se encuentra en el Archivo Histórico Provincial.

DARRACQ.  DE LAS BICICLETAS AL AUTOMÓVIL.

El Darracq fue un vehículo fabricado por Alexandre Darracq, antiguo constructor de bicicletas establecido en Suresnes (Francia). Cumplía con los requisitos establecidos en el Reglamento de 1900, y se caracterizaba por estar impulsado por un motor de explosión (número de fabricación 9673) que tenía cuatro cilindros y una potencia de 16 caballos, con tres velocidades y la marcha atrás -obligatoria para aquellos vehículos que sin carga excediesen de 250 kilos- y un sistema de transmisión por cadena. El Darracq contaba con dos frenos, uno de mano y otro de pie. Cualquiera de los dos sistemas eran lo suficientemente potente como para detener al vehículo en un corto espacio de distancia a disminuir la velocidad a voluntad de su conductor. En su parte delantera tenia dos faros de acetileno y dos faroles de señales con vidrio blanco el de la derecha y verde el de la izquierda, y un farol con luz roja en la parte trasera. Las señales acústicas, para evitar a los peatones y resto de vehículos, consistían en una bocina cuyo sonido se percibía a mucha distancia, y una sirena. Además el vehículo contaba con un deposito de combustible con una capacidad para 50 litros y unas ruedas de madera, con llantas macizas, lo que el conjunto del Darracq arrojaba un peso total de 1.360 kilogramos.