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Tambores y trompetas,
el bonito olor a incienso,

un sol que alumbra todo,
que domingo tan precioso.
Comienza la semana más bonita que cualquiera,
donde yo seré tus pasos que te guíen por donde sea,
y a cambio de ser tus pies me ayudarás con lo que venga,
a cuidar de mí, de la gente a la que quiero,
a decirle a quien se fue que me arrope y me de fuerza.
Entre marzo y abril,
yo me esfuerzo para ti,
un orgullo inexplicable,
como el amor por una madre.
Cada año siempre igual esperando esta semana,
este año es especial,
no seré tu caminar,
alguien me acompaña vestido con mi vientre,
mi niño bonito no se explicar lo que se siente,
pronto verá como te paseo,
que por amor de madre y por mi madre que no está te llevaré con mi alma y mi cuerpo.
Semana Santa especial,
por no poder llevarte,
y por lo que viene que es mi sangre.
Te pediré por los míos
te rezaré como nunca,
en mi piel escalofríos,
por verte de frente y no debajo,
por no sentir en mi cuello tu peso.
                                                  Á. G