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JAÉN.- Quedaba más de una hora para que la procesión de Los Estudiantes saliera a la calle y en la plaza de la Merced ya había centenares de personas esperando la salida. A las 17.15, hora oficial de su salida ya no cabía un alfiler con un lleno a reventar bajo un sol de justicia para hacer brillar, más aún, el Cristo de la Misericordia, una talla del siglo XVI, y la Nuestra Señora de las Lágrimas. Un enorme aplauso siguió a al salida del  Cristo que comenzó su lento caminar por el barrio hacia la carrera de Jesús y el barrio de San Ildefonso. Comenzaba así su Estación de Penitencia mientras la Señora de las Lágrimas salía y era acompañado minutos después por la Tuna que volvía a recitar una de sus canciones en un acto de silenció que terminó con una fuerte ovación entre aplausos y vítores. Era el comienzo de otro gran Lunes Santo que tuvo como único incidente el humo que se produjo sobre el paso del Cristo que alarmó a gran parte de los que veían la procesión en ese momento pero que sólo terminó en un pequeño susto. Su paso por la calle Maestra, un clásico que ponía la piel de gallina.  Un día grande porque por primera vez desfilaba la Hermandad de Jesús de la Caridad ante Caifás, María Santísima de la Salud y San Eufrasio, llamada Caridad y Salud. Un grupo de fieles que han puesto durante muchos años trabajo para ver cumplido un sueño y sumar una nueva procesión a este Lunes Santo. A las 4 de la tarde, fue la primera en salir, se abrían las puertas para que desfilara, este Jesús de la Caridad ante Caifás, seguido por la banda de Cornetas y Tambores del Gran Poder de Granada con sus sones trianeros que llenaron las calles de Jaén de música muy comentada entre los asistentes.  De El Salvador, con el sol como testigo y cientos de personas a las puertas de la iglesia, salía como cada año desafiante ese Jesús del Despojado, siempre bello, bajo los sones de la Agrupación Musical. Acompañado de su María Santísima de la Amargura, brillaba siempre en una estación de penitencia que se prolongó durante diez horas hasta que se recogía cerca de las 2 de la mañana.

FOTOS:  IVAN BALLESTEROS