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JAÉN.- El Juzgado de Menores de Jaén ha condenado a un menor de la provincia a cuatro años de internamiento cerrado por violar a su prima, también menor de edad, y coaccionarla durante años, desde que la niña tenía once años, para que ésta accediera a mantener relaciones sexuales con él. Después afrontará otros dos años de libertad vigilada y tres años de prohibición de aproximarse y comunicarse por cualquier medio a la víctima. Además le imponen sanción de 20.000 euros por los daños  sufridos. Todo comenzó cuando el menor, que iba al mismo colegio que su prima, comenzó a unirse a quienes sometieron a actos de ‘bullying’ a la menor. Más tarde, cuando la menor contaba con unos once años, y su primo seis meses más, empezó a hostigarla, con insinuaciones cada vez más graves y diciéndole que no dijese nada que iba a ser peor para ella, así como dándole plazos para que mantuviese con ella relaciones sexuales.

Aunque hay agresiones anteriores, no hay condena por las mismas ya que el menor, ahora condenado, contaba con menos de 14 años y era inimputable por lo que la condena se limita a hechos cometidos a partir de los 14 años. La sentencia señal que enmarzo de 2015 le bajó a la fuerza la ropa interior y la hizo objeto de tocamientos en sus partes íntimas llegándole a introducirle un dedo.  Dos meses después cuando el menor tenía 15 años se colocó encima de ella y sujetándole los brazos le quitó la ropa interior y la penetró retirándose para eyacular en el suelo. Durante todo este tiempo el menor no dejó de acosarla por Whatsapp diciéndole que tenían que mantener relaciones sexuales y que sino lo iba a contar en el instituto. Todo esto provocó a la menor crisis de ansiedad y aislamiento, motivo por el que fue atendida en Salud Mental y también en el Servicio de Atención a las Víctimas de Andalucía. Pese a que pertenece a una familia estructurada donde los padres ejercen adecuadamente sus funciones parentales, la medida se impone en la duración expuesta por tratarse de hechos de gravedad, por el tiempo durante el que se han producido y por las condiciones de vulnerabilidad de la víctima.

La medida, según recoge el TSJA, pretende evidenciar el reproche penal por la comisión de los hechos y asimismo conseguir la finalidad socioeducativa que le es propia, con especial mención a la necesidad de que el menor se someta a un programa específico para menores autores de delitos contra la libertad sexual. Asimismo y para proteger adecuadamente a la víctima se impone al menor la prohibición durante tres años de aproximarse y comunicarse por cualquier medio o procedimiento con ella.