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JAÉN.- Parece que no ha sufrido suficientes desmanes arbitrales el Jaén Paraíso Interior FS en lo que llevamos de temporada. Tendrían que vivir uno más. Esta vez tocó en Peñíscola. Allí los de Dani Rodríguez se presentaron a lo que comenzó como un partido y acabó siendo un monólogo de unos trencillas ávidos de protagonismo. Antes que llegase la actuación estelar, Juanqui adelantó a los suyos con un disparo cruzado desde la derecha. Chema no consiguió atajarlo en su regreso a la que fue su pista y en la actuó como titular del equipo visitante. No se acobardó el cuadro amarillo y consiguio responder de forma contundente. Se hizo con el balón y comenzó a hacer que Gonzalo fuese el mejor de los suyos. En esas que Buendía consiguió la forma de penetrar su portería.

Lo hizo con un envío lejano que el cancerbero no acabó por atajar y la fortuna acabó empujando a la portería. Pero no se quedó ahí el empuje jienense. Murga, que se mostró especialmente activo durante todo el partido, recogió un balón en la derecha y lo convirtió en un auténtico misil que se coló por la escuadra derecha de la portería local.

Fue entonces cuando los colegiados avisaron de las ganas de protagonismo que tenían. El partido estaba siendo tenso y las disputas de balón eran las propias de dos equipos de élite, por eso nadie entendió la expulsión, por roja directa, con la que el trencilla sentenció una pugna entre Víctor Montes, que se fue a la caseta, y un jugador local.

Defendieron la inferioridad como jabatos los jienenses y no encontraron los de Castellón hueco alguno para hacerles daño a los de Dani Rodríguez. Por tanto se llegó con el uno a dos al receso ecuatorial. Tras el mismo, salió con ímpetu renovado el cuadro dirigido por Carlos Sánchez, consciente de que con el partido se le iban las opciones de entrar en el play off por el título de Liga. Pero las ganas no les hicieron dominar el choque y el peligro brillaba por su ausencia.

Hasta que Murga vio la segunda amarilla. El cierre llegó tarde a un balón y tuvo que seguir el camino emprendido por Montes con anterioridad. Esta vez si que consiguieron (fortuna mediante) anotar los valencianos gracias al disparo de Martel, pero no les duró en exceso la alegría. Solano se encargó de marcharse por la derecha, Campoy de asistir sin querer a José López y este último de hacer el tercero.

El tanto provocó que los de Carlos Sánchez se lanzasen sin red a por el partido y les salió bien a medias, ya que con portero jugador lograron el empate (cortesía de Javi Alonso) pero la bocina sonó sin que llegase el tanto de la victoria local. Pero tenía preparado el truco final la pareja arbitral. Decidieron, mientras los jugadores se saludaban, que al partido todavía le quedaban dos décimas de segundo y, sobre la marcha, trasformaron estas dos décimas en dos segundos (con la bocina sonando) para dar por válido el tanto de Martes que acabó dando la victoria al Peñíscola.

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