Publicidad

JAÉN.- Drogas y armas. Son dos palabras que con cierta preocupación asoman cada poco tiempo en la barriada de Antonio Díaz. A lo que se unen los clanes familiares fuertemente unidos y que buscan «vendetta» en cualquier momento. El último caso es un ejemplo de estos enfrentamientos con «trapicheo» de por medio y amenazas veladas que salen a la luz. La policía registró el pasado martes una vivienda en busca de droga. Cuando detuvieron al inquilino por tráfico de drogas, aunque apenas encontraron nada, acusó a unos vecinos de ser los «chivatos» policiales. Lo que derivó en palos, piedras y armas que se pudieron ver en la calle. Lo que siguió fue una persecución en toda regla cuando el que portaba esa pistola de pequeño calibre salió huyendo para refugiarse en la azotea de su casa. Detenido por los agentes que se jugaron la vida, encontraron alguna arma más, droga y dinero. Detrás el padre del joven fue detenido también. Todos quedaron ayer en libertad tras declarar en el juzgado. El problema de estas familias es que se encona el resquemor y la rabia. No es el primer caso que ocurre. Ni será el último. Pero las acusaciones no conllevan nada positivo. Fuentes policiales advierten de esta tensión no resulta entre familias y que suelen traer consecuencias negativas. Ha sido el último caso hasta ahora. Antonio Díaz se está convirtiendo en un polvorín que puede estallar en cualquier momento.

patrocinioOrttopediaLopez