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JAÉN.- El tiempo es lo que tiene. Es impredecible. Y la meteorología no es un ciencia exacta. Así que en situaciones a cara o cruz, cada uno de la juega. Algunos a caballo perdedor aunque luego les sonrían la suerte. Como ya pasara el Domingo de Ramos, ayer Lunes Santo la decisión era difícil. Salir o quedarse en el templo. Gran duda. Y diversidad de opiniones y actuaciones. De este modo, La Amargura decidió quedarse en El Salvador, a buen recaudo, evitando, posibles, carreras posteriores buscando refugio, si llegaba la lluvia. Tristeza y pena en el templo jiennense ante la imposibilidad de realizar  la estación de penitencia. Minutos después tenía prevista la salida Los Estudiantes. Dudas y más dudas. La primera decisión, para empezar, retrasar la salida por lo menos una hora. Hasta las seis no habría una resolución final. En la puerta de La Merced, cientos de personas abarrotaban la salida. La apuesta a cara o cruz. Salió cara y el Cristo de la Misericordia se puso en marcha. Un desfile, el único que hubo este Lunes Santo que brilló como pocas veces. Nuestra Señora de las Lágrimas iba detrás. En busca de su hijo. En una procesión espectacular por la Merced alta y la tuna cantando a su madre. Irrepetible.

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