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JAÉN.- El paisaje para el que transita por allí es desolador. Marrón y negro, son los colores que se pierden más allá de la vista.   Troncos de apenas medio o un metro calcinados, sin vida, sin alma, sin oxígeno. Eso es lo que se han llevado las llamas. Tristeza y desolación para las miles de hectáreas consumidas por el capricho de un rayo en mitad de una tormenta de domingo. Huele a chamuscado, a muerte. Los animales han emigrado para no se sabe cuando volver. Arden la ilusión y la esperanza de muchos agricultores viendo como prenden sus olivos. Pero siempre queda la ilusión de terminar con ese enemigo feroz que no tiene visos de parar su inexorable camino de destrucción. A última hora de la tarde parece que la situación comienza a enderezarse pero quedan días aún muy duros por delante para los cerca de setecientos profesionales que se están dejando el cuerpo y el alma en apagar el incendio de Quesada. Un fuego que se despliega por dos frentes en un juego del gato y el ratón con los servicios de extinción de incendios. Un cambio de dirección por aquí, un voy por allí y ahora varío mi recorrido, un viento traidor que no permite controlar las llamas, una tormenta que no deja volar los helicópteros, unas temperaturas bestiales y poca humedad, un incendio que parece estabilizado y se vuelve a desmadrar… en definitiva, un sin fin de adversidades y complicaciones desde el pasado domingo que parecen remitir. Para empezar porque las temperaturas, después de cinco días, remiten algo este fin de semana y no llegarán a superar los 35-36 grados y segundo porque amaina algo el viento, aunque esta tarde se volvió a complicarse, con un cambio de dirección. Pero las últimas decisiones adoptadas por el puesto de mando  pueden ser exitosas en las próximas horas. El objetivo evitar que entre al Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, para ello han puesto la línea Maginot, en la ribera del Guadiana Menor, en el flanco sureste del incendio. Allí trabajan efectivos del Plan Infoca, más de 150, con los de la UME, unos 250 repartidos en dos turnos de 12 horas cada uno, a los que hay que sumar 150 agentes de la Guardia Civil, Protección Civil, 112 Andalucía y Cruz Roja. Los dos primeros se baten el cobre para apagar las llamas. Los otros dan soporte y ayuda. A estos se le añaden cada día más de veinte medios aéreos, incluidos varios aviones de alta capacidad, que trabajan incesantemente en las labores de extinción. El flanco suroeste, el más activo, lo están reconduciendo para poder luchar por aire de manera más efectiva.

“Hoy el plan establecido por el equipo de dirección del incendio está dando buenos resultados, por un lado se está conteniendo un frente y por otro se está encajonando a otro. La acción de todos los efectivos terrestres y aéreos que están participando están consiguiendo estos objetivos. La verdad es que este incendio es para que se estudie, pues al escarpado del terreno se le une unos fuertes vientos a los que se le ha unido una prolongada ola de calor, el resultado es que en algunos momentos la zona se convertía en un volcán de fuego por la existencia de tantos barrancos a lo que se le sumaba vuelos de pavesas (trozos incandescentes que saltan de los fuegos) más de 100 metros que rompía las líneas de cortafuegos”, así lo definía hoy el delegado territorial de Medio Ambiente en la provincia de Jaén, Sebastián Quirós.

Desde el ayuntamiento de Huesa lo definían muy gráficamente: “Jamás se había conocido incendio igual por causas naturales, su causística, las variables, las condiciones meteorológicas tan cambiables, los picos de temperaturas y el propio comportamiento del fuego, no se ha conocido otro igual. El despliegue de medios humanos, aéreos y de maquinaria es impresionante y a pesar de todo seguimos sin poder echarle el pulso a la madre naturaleza. Humanamente posible más no se puede hacer, ahora es crucial que aunque sea solo por unas horas que las condiciones ambientales den una tregua hasta la noche y este sería el detonante para empezar a usar el término “estabilizado” que no quiere decir “controlado ni extinguido”.

Cierto optimismo contra el fatalismo de los últimos días. Porque claro que se estudiará este incendio. El cortafuegos del pasado miércoles no sirvió para nada. Con el viento cacheado, el fuego lo sobrepasó como un experto saltador. Así que la decisión adoptada ha sido completamente distinta. Nadie entiende cómo se ha desbordado este incendio de semejante manera. Así que ahora realizan estas quemas controladas antes del Guadiana Menor para que cuando llegue el fuego pues no haya nada que quemar. Un contrafuego de cien metros de anchura en este flanco sureste, según lo definen los medios de extinción. Trabajo incansable, infatigable al desaliento los cientos de técnicos y expertos del Infoca que están realizando un trabajo encomiable. Un diez para sus retenes y brigadas que demuestran día  a día su saber hacer. Las próximas doce o veinticuatro horas serán claves para controlar ambos frente.

 

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