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JAÉN.- Por fin una buena noticia aunque haya que ser precavidos como siempre. El incendio de Quesada evoluciona favorablemente a las 19.15 horas según comunicaba Plan Infoca tras un día donde las condiciones climáticas han dado una pequeña tregua. Y de hecho, pocos minutos después confirmaban que se había detenido su avance en dos zonas escarpadas de los dos flancos activos. Un paso indispensable para controlar el perímetro y estabilizarlo con el objetivo de que no siga creciendo ni llegue al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Por un lado, parece que el contrafuego de Infoca y Unidad Militar de Emergencias, en uno de los flancos antes del Guadiana Menor funciona, y por el otro flanco, el encajonamiento del incendio para verter miles de litros encima y reterdante de los más de 20 medios aéreos con gran capacidad que hay en labores de extinción.

Más de quinientas personas están trabajando en este incendio entre agentes del Infoca, Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil, 112 Andalucía, Policía Autonómica y Guardia Civil. Las hectáreas es casi imposible determinarlas ahora hasta que esté estabilizado pero superará ampliamente las 5.000 hectáreas.  Una noticia positiva entre tanta destrucción. El paisaje para el que transita por allí es desolador. Marrón y negro, son los colores que se pierden más allá de la vista.  Troncos de apenas medio o un metro calcinados, sin vida, sin alma, sin oxígeno. Eso es lo que se han llevado las llamas. Tristeza y desolación para las miles de hectáreas consumidas por el capricho de un rayo en mitad de una tormenta de domingo. Huele a chamuscado, a muerte. Los animales han emigrado para no se sabe cuando volver. Arden la ilusión y la esperanza de muchos agricultores viendo como prenden sus olivos. Pero siempre queda la ilusión de terminar con ese enemigo feroz que no tiene visos de parar su inexorable camino de destrucción.

Un fuego que se despliega por dos frentes en un juego del gato y el ratón con los servicios de extinción de incendios. Un cambio de dirección por aquí, un voy por allí y ahora varío mi recorrido, un viento traidor que no permite controlar las llamas, una tormenta que no deja volar los helicópteros, unas temperaturas bestiales y poca humedad, un incendio que parece estabilizado y se vuelve a desmadrar… en definitiva, un sin fin de adversidades y complicaciones desde el pasado domingo que parecen remitir. Para empezar porque las temperaturas, después de cinco días, remiten algo este fin de semana y no llegarán a superar los 35-36 grados y segundo porque amaina algo el viento, aunque esta tarde se volvió a complicarse, con un cambio de dirección. Pero las últimas decisiones adoptadas por el puesto de mando  pueden ser exitosas en las próximas horas. El objetivo evitar que entre al Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, para ello han puesto la línea Maginot, en la ribera del Guadiana Menor, en el flanco sureste del incendio. Allí trabajan efectivos del Plan Infoca, más de 150, con los de la UME, unos 250 repartidos en dos turnos de 12 horas cada uno, a los que hay que sumar 150 agentes de la Guardia Civil, Protección Civil, 112 Andalucía y Cruz Roja. Los dos primeros se baten el cobre para apagar las llamas. Los otros dan soporte y ayuda. A estos se le añaden cada día más de veinte medios aéreos, incluidos varios aviones de alta capacidad, que trabajan incesantemente en las labores de extinción. El flanco suroeste, el más activo, lo están reconduciendo para poder luchar por aire de manera más efectiva. Dos sector de Haza Blanca y otro en Sector Haza de Chillar que son el quebradero de cabeza de los equipos contra incendios.

«La excelente coordinación de los medios terrestres junto con los medios aéreos y el extraordinario trabajo de ambos, están haciendo que el operativo diseñado para hoy esté dando sus frutos. De ahí que el avance de las llamas como su perímetro e intensidad va disminuyendo y abren la puerta de la esperanza…es cuestión de horas que esta pesadilla finalice.
No queremos adelantarnos a los acontecimientos, porque son muchas y variadas las decepciones a lo largo y ancho de estos últimos 6 días, pero que duda cabe que todo va en muy buena dirección. Con alegría contenida y siendo cautelosos un esperanzador saludo», señalaban sobre las siete y media de la tarde, desde el ayuntamiento de Huesa, el municipio más grande cercano al incendio.

Cierto optimismo contra el fatalismo de los últimos días. Porque claro que se estudiará este incendio. El cortafuegos del pasado miércoles no sirvió para nada. Con el viento cacheado, el fuego lo sobrepasó como un experto saltador. Así que la decisión adoptada ha sido completamente distinta. Nadie entiende cómo se ha desbordado este incendio de semejante manera. Así que ahora realizan estas quemas controladas antes del Guadiana Menor para que cuando llegue el fuego pues no haya nada que quemar. Un contrafuego de cien metros de anchura en este flanco sureste, según lo definen los medios de extinción. Trabajo incansable, infatigable al desaliento los cientos de técnicos y expertos del Infoca que están realizando un trabajo encomiable. Un diez para sus retenes y brigadas que demuestran día  a día su saber hacer.

 

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