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JAÉN.- El Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Tierra de la Universidad de Jaén ha presentado este miércoles en el marco de Expoliva 2015 un estudio integral sobre la calidad de los suelos del olivar en función de su manejo denominado ‘Efectos del tipo de suelo y de las prácticas de manejo en la calidad del suelo del olivar’, presentación que ha corrido a cargo del investigador Julio Calero González, profesor del Departamento de Geología de la UJA. La calidad del suelo se define como la capacidad de un suelo para llevar a cabo sus funciones en el ecosistema de forma adecuada y sostenible en el tiempo. En este trabajo, se ha realizado un estudio integral de la calidad de los suelos del olivar en función de su manejo (fincas convencionales sometidas a laboreo y herbicidas, vs. fincas de producción ecológica con cubierta vegetal) y del tipo de roca sobre el que se ha desarrollado el suelo, caracterizada por su mineralogía (caliza vs. no caliza –granítica-).

En este sentido, se ha puesto especial énfasis en la función del suelo como reserva de carbono, uno de los puntos específicamente recogidos en las Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales de la nueva PAC 2015-2020. Para comprender la influencia de estos factores en la calidad del suelo y la reserva de carbono se han analizado 17 parámetros químicos, mineralógicos, físicos y biológicos de la calidad del suelo, lo que constituye un estudio con pocos precedentes en la bibliografía del olivar, en cuanto a su extensión y profundidad.

Los resultados obtenidos han puesto de manifiesto que los suelos con manejo ecológico presentan una mayor capacidad para fijar carbono que los suelos convencionales, pero que esta característica positiva se ve condicionada por el tipo de roca madre del suelo. Así, en los suelos calizos predomina la absorción de carbono disuelto sobre las arcillas, mientras que en los suelos no calizos predomina la estabilización de carbono como partículas ocluidas en el interior de los microagregados. El investigador Julio Calero ha explicado que puesto que la estabilidad de ambas reservas del carbono responde a distintos mecanismos, como pueden ser el tipo de arcilla (factor intrínseco del suelo relacionado con la roca madre) o la estabilidad de los microagregados (factor muy relacionado con el manejo), el proceso de fijación de carbono podría verse fuertemente condicionado por el tipo de suelo de la finca. “De esto podrían derivarse eventuales protocolos para el manejo de la cubierta vegetal adaptados específicamente al tipo de suelo de la finca, con el objetivo de incrementar la eficacia los procesos de fijación de carbono y mejora de la calidad de los suelos del olivar”, asegura el investigador de la UJA.