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JAÉN.-  Perder la vergüenza. La Real Academia de la Lengua Española lo define como abandonarse, rebajándose en su conducta. Esta definición sirve para radiografiar como se comportan en los plenos algunos políticos jiennenses, en una institución que debería ser prácticamente sagrada y que cada cita se convierte en un circo de feria. Insultos y reproches y uso partidista de las instituciones. Así han sido los dos plenos de Baeza, ayer y el de la capital esta mañana. Un pleno extraordinario convocado por el alcalde para mostrar el apoyo a la inclusión de la Catedral en los expedientes de Úbeda y Baeza. Y la gran cuestión es: ¿para qué?Para utilizar las instituciones en beneficio propio. El más clarividente fue el concejal de Izquierda Unida Pablo Foche, cuando inquiría-afirmaba que para qué se celebraba este pleno si ya las tres formaciones del consistorio habían debatido y aprobado esta inclusión en un pleno anterior. Hubo que esperar a la llegada del alcalde para confirmarlo. El ataque directo, tajante, sin cortapisas de José Enrique Fernández de Moya contra el alcalde socialista de Baeza, Leocadio Marín, que ayer rechazó la inclusión de la Catedral jiennense en los expedientes de las ciudades patrimonio, y que, también, soltó algunas lindezas al primer edil de la capital.

Esa era la cuestión por la que se convocó a principios de semana este pleno extraordinario. A partir de entonces se escucharon palabras como traidor, cobarde y acomplejado. Es para que lo que ha servido esta cita en el ayuntamiento. Lo de en medio, puro papeleo. Más de veinte minutos para que Fernández de Moya se despachase a gusto contra Marín. Porque las posiciones estaban claras desde hace meses. Así que ha servido más de mitin que otra cosa. De hecho la mayoría de los concejales socialistas ante los insultos continuos del alcalde han abandonado el pleno, quedando únicamente en sus asientos, María del Mar Shaw y Antonio Guinea de Toro. Si el espectáculo de ayer dejó mucho que desear el de hoy no ha quedado atrás. Y todo para intereses particulares en vez de ciudadanos. Lo peor de la política de la provincia de Jaén se ha dado cita en dos días consecutivos, donde los partidos actúan como grandes familias. De hecho, tras el pleno el PSOE ha lamentado la “escenificación” de un enfrentamiento político en torno a la Catedral de Jaén que ha protagonizado el alcalde un debate “que no lleva a ningún sitio”, en lugar de unir fuerzas para recomponer el trabajo político y de expertos en torno a la Seo ante la Unesco. Insustancial ha sido el segundo debate del día sobre el PGOU que ha sido aprobado definitivamente.