Publicidad

SEVILLA.- La Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales ha ampliado su protocolo para el abordaje de la hepatitis C que aumenta la prescripción de los nuevos tratamientos disponibles a un mayor número de pacientes. Concretamente, podrán beneficiarse de ellos los pacientes que estén a la espera de ser trasplantados de hígado, aquellos trasplantados que se han reinfectado nuevamente, los pacientes con cirrosis, los que tienen enfermedad extrahepática grave (manifestaciones de la enfermedad en otras partes del organismo diferentes al hígado), los pacientes trasplantados de cualquier otro órgano, los que no han respondido a triple terapia y los que se encuentren en un estado previo a la cirrosis hepática (denominados clínicamente como F3).

Además, el protocolo recoge que en el caso de pacientes F2 (fibrosis leve del hígado) el médico valorará de forma individualizada, en base a diferentes signos clínicos y opciones terapéuticas disponibles, la pauta a seguir con estas personas. Sánchez Rubio ha apuntado que, con esta medida, «Andalucía amplía el número de pacientes a los que se les pueden prescribir los nuevos tratamientos, primando siempre el criterio clínico». El nuevo protocolo estará en los centros hospitalarios a partir del lunes y, para garantizar su difusión y dar a conocer su contenido, el Servicio Andaluz de Salud reunirá a los diferentes equipos asistenciales implicados en el abordaje de la hepatitis.

Hasta ahora, el protocolo nacional establecía la terapia con los nuevos fármacos sólo para los tres primeros casos (pacientes a la espera de ser trasplantados de hígado o trasplantados que se han reinfectado, que tienen enfermedad extrahepática grave y pacientes con cirrosis o en grado F4 de la enfermedad). Tal y como ha anunciado la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, «en Andalucía, hemos decidido actuar y ampliar el número de pacientes a los que se le va a prescribir los nuevos tratamientos frente a los retrasos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que ha incumplido el plazo comprometido para presentar la Estrategia Nacional».

El protocolo específico para el abordaje de hepatitis C en Andalucía ha sido definido por amplio grupo de expertos (formado por especialistas en hepatología, en enfermedades infecciosas, farmacólogos, farmacéuticos y técnicos evaluadores) y ha estado coordinado por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA). El protocolo andaluz será actualizado permanente en función de los nuevos fármacos que vayan apareciendo en el mercado para seguir garantizando la accesibilidad y la equidad en la sanidad pública andaluza.

El sistema de prescripción y dispensación electrónica de los tratamientos para la hepatitis C ya está funcionando en los hospitales públicos andaluces. Un modelo novedoso a nivel europeo que, según ha explicado Sánchez Rubio, permitirá obtener «en tiempo real, la información sobre los pacientes en tratamiento», así como poder llevar a cabo «un seguimiento y evaluación de la eficacia real de los nuevos tratamientos, así como de sus efectos adversos». Este modelo electrónico permitirá, además, conocer el volumen de pacientes que hay en la comunidad autónoma con los diferentes grados de enfermedad.

Desde comienzos de año, se han tratado en Andalucía 1.200 pacientes, de los que más de 500 se han beneficiado de los nuevos fármacos contra la hepatitis C. La máxima responsable de la sanidad andaluza ha recordado que «Andalucía continuará exigiendo al Gobierno central transparencia absoluta en la información sanitaria sobre fármacos y tecnologías para evitar la contaminación informativa por parte de la industria farmacéutica». Asimismo, ha reiterado que el coste fiscal de la subida del IVA sanitario al 21% «se traduzca en bienestar de los ciudadanos y se destine a los tratamientos innovadores».

La hepatitis C es una enfermedad vírica que afecta a 130-150 millones de personas a nivel mundial y que causa entre 300.000 y 500.000 fallecimientos al año. Entre el 15-45% de los casos, el virus es eliminado de forma espontánea por el organismo del paciente, por lo que no llega a requerir tratamiento farmacológico. Sin embargo, en el 55-85% de los casos de personas infectadas, la hepatitis C puede evolucionar a formas crónicas de la enfermedad, llegando a desarrollar cirrosis hepática o cáncer de hígado en un 20-30% de los casos, transcurridos unos 20 años.