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JAÉN.- Hoy se han reunido decenas de personas con sus perros para protestar por el abandono y la tortura de los perros de caza. Pancartas contra los dueños que dejan a sus animales tirados. Ahora, en febrero, termina la temporada  y es cuando más maltrato animal se produce contra los galgos y podencos. El 75 por ciento de estos animales terminan abandonados o ahorcados una vez terminada la temporada, señala Pilar Gutiérrez, de la protectora animalistas de Jaén, organizadora de la concentración. Los desalmados utilizan, sobre todo, tres técnicas durante las próximas semanas. O bien directamente los ahorcan en los olivos. Los abandonan, después, de rajarles la piel para quitarles los microchip y que no sean localizados o por lo menos cueste más. Y, tercero, los sueltan en las piscinas y albercas sin comida ni agua hasta que los perros fallecen por inanición. «Reclamamos al gobierno, a la Junta y al Seprona más controles ahora y que se vigile más porque no es normal lo que hacen con estos animales», subraya Gutiérrez. Perros que suelen ser utilizados por una temporada de caza y son sustituidos al año siguiente.