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POR Pilar Martínez

En estos días estamos viendo muchas obras en el urbanismo de todas la ciudades, sin hacer valoraciones de lo que de bueno tiene «aperentemente», puede ser un retroceso en muchos casos. La rapidez con la que se están asfaltando las calles o arreglando aceras, quizá está descuidando que la ejecución de la obra tiene que ser impecable desde la perspectiva de la accesibilidad tanto en el cumplimento de la misma como en la ejecución de la obra. FEJIDIF ya ha observado varias ejecuciones mal hechas y llegados a este punto, para dejar las cosas peor de lo que están .. “virgencita que me quede como estoy” porque las prisas suelen ser malas consejeras.

Desconocemos quien hace las obras pero presuponemos que están aprobadas para su ejecución con todas las exigencias legales que corresponden y si las está ejecutando el propio Ayuntamiento idem de lo mismo. Mejorar el urbanismo también requiere dar un salto de calidad, las calles también se transitan en altura y la señalización es vital para algunas discapacidades.

Si fallamos en el suelo aunque lo creamos nuevo, y sigamos descuidando la señalización para la orientación y localización, iluminación, regulación semafórica, el transporte, el mobiliario, papeleras, etc mal vamos. Al contrario que avanzar, retrocederemos. en vez de ser calles inclusivas serán calles que dejan victimas por falta de uso de las mismas, por no proporcionar autonomía a los viandantes, las calles sin gente no tienen sentido.

FEJIDIF hizo 87 planes de accesibilidad. planes de accesibilidad que permitieron por un lado, el conocimiento de la situación real de las condiciones de accesibilidad y existencia de barreras arquitectónicas, urbanísticas, en el transporte en las distintas localidades y, dentro de esos mismos ámbitos, las posibles dificultades para la orientación, información y comunicación, aportando bases para solucionar los problemas detectados.

Y por otra parte, permitieron marcar las directrices y prioridades, ser referencia de trabajo para las futuras actuaciones y proyectos de la entidad local y servir para programar y planificar las estrategias técnicas y económicas para su ejecución para dotar así al medio físico y a las interrelaciones de las personas de unas condiciones que aporten mejoras en la calidad de vida de todos los usuarios de las ciudades, los pequeños pueblos, los espacios naturales, los conjuntos histórico-artísticos y culturales.

Varios años después, no se han llegado a ejecutar prácticamente nada, pero que triste que no haya quedado ni siquiera un mínimo efecto pedagógico y transversal en la enseñanza de que la ciudad tiene que ser de todos/as y para todos/as y ahora tenemos una oportunidad con estas obras nuevas y reformas, que pena que los ayuntamientos y empresas no estén preparadas para las ciudades del Siglo XXI.