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JAÉN.- La Junta de Andalucía ha incorporado nuevos equipos de electromedicina destinados a la mejora de la atención en la atención primaria del distrito sanitario Jaén-Jaén Sur. Así lo ha destacado la delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Ángeles Jiménez, que ha visitado hoy el centro de salud “Virgen de la Capilla” para conocer el nuevo desfibrilador manual de última generación, que sustituye al anterior, que ha supuesto una inversión de 7.200 euros, y que se ha incorporado al dispositivo de cuidados críticos y urgencias de esta demarcación sanitaria.

“Esta actuación se enmarca dentro de los objetivos del Plan Integral de Atención a las Cardiopatías y del Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias del Servicio Andaluz de Salud, que a través del Proyecto «Davida» desarrolla la dotación de material electromédico urgente como actividades formativas con los profesionales de los centros y con la población en general”, ha señalado Jiménez. Así, se contará, además, con dos desfibriladores manuales, tres semiautomáticos, un electrocardiógrafo, dos detectores fetales y un espirómetro, por un valor superior a los 21.000 euros.

El dispositivo de cuidados críticos y urgencias de Jaén presta atención sanitaria urgente en centro y domicilio a la población de las localidades de Jaén, Fuerte del Rey y La Guardia, con una población aproximada de 120.000 habitantes, que se suma a la atención sanitaria urgente prestada por los respectivos centros de salud de dichas localidades. El dispositivo está formado por un equipo móvil (compuesto de médico, enfermera); dos equipos más de médico y enfermera y médico interno residente; un celador  conductor y dos ambulancias,  junto con los técnicos correspondientes.

Durante el pasado año se han llevado a cabo un total de 45.852 atenciones sanitarias urgentes, de las que 8.740 han tenido lugar en los centros o consultorios, y 7.112 en el domicilio del paciente. Los desfibriladores manuales están dotados de pulsioximetría, marcapasos cutáneo y función para cardioversión, mientras que los semiautomáticos tienen unas prestaciones similares a los manuales, si bien la desfibrilación la marca el aparato, tras un análisis del ritmo cardiaco. De esta forma, se facilita su uso en aquellos puntos de atención continuada en los que las situaciones urgentes se dan con menor frecuencia.

En el año 2001, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía reguló, a través del Decreto 200/2001, el uso de desfibriladores semiautomáticos externos por parte de personal no facultativo, entre los que se encuentran el personal de enfermería, los técnicos de emergencias y transporte sanitario, los miembros de los cuerpos y fuerza de seguridad y efectivos de los parques de bomberos. En muchos casos, son estos profesionales los primeros que intervienen al producirse una parada cardiorrespiratoria.

“Los cinco minutos posteriores a una parada cardiorrespiratoria son claves para el enfermo, ya que en este tiempo la falta de oxígeno y sangre en el cerebro puede causar daños irreversibles e incluso la muerte”, ha incidido Jiménez. Ante una situación de este tipo, la persona que tiene el contacto inicial con el afectado debe actuar de forma inmediata, alertando a los equipos de emergencias sanitarias y aplicando técnicas de reanimación básicas. En el 65 por ciento de los casos de parada cardíaca es conveniente el uso de desfibriladores y cuanto antes se apliquen más posibilidades hay de elevar la supervivencia.

Las paradas cardíacas pueden sobrevenir en cualquier lugar con pérdida de conocimiento que se acompaña de cese de la respiración y de la circulación y están motivadas, generalmente, por problemas de fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso, que provocan una alteración de la actividad eléctrica normal del corazón, impidiendo el bombeo de la sangre y la llegada de oxígeno a todo el cuerpo.