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SEVILLA.- Llegaba el Real Jaén inspirado a la capital hispalense después del cómodo triunfo, el pasado fin de semana, contra el Cacereño por 4 a 0. Y llegaba a Sevilla para jugar contra su filial con esperanzas renovadas. De diez jornadas anteriores, seis terminaron en empate a uno. Parecía que el domingo se había cambiado esa racha pero hoy se volvió a dejar dos puntos por el camino, o ganó uno. Cada uno lo ve de una manera distinta. Más de cien aficionados que se han desplazado hasta aquí pero que no han podido disfrutar plenamente de su equipo. En parte, porque falló algo que no está muy fino desde comienzo de temporada que son los goles. Se volvió a fallar en los metros finales y eso provocó que, al final, el marcador recogiese ese empate a cero que no ha gustado a ninguno. Ya lo dijo Aybar durante la semana. Es un campo difícil pero hay que ser ofensivos, tener posesión y crear oportunidad. Y aunque las crearon, fueron algo menos de lo esperado. Sí que en la segunda parte contaron los jugadores blanquillos para ponerse por delante, sobre todo en las botas de Urko y Brian.

Pero fueron balas de fogueo ya que ningún remate consiguió perforar la portería de Soria. Ni un remate del mejor jugador del domingo pasado, Santi Villa, que tuvo casi la ocasión más clara. O la de Gaitán, un disparo que se marchó rozando la madera.  En definitiva, ha sido un partido que ni fu ni fa. Sirve para sumar un punto, quizá clave a final de temporada pero ahora los aficionados lo ven como si se hubieran escapado dos. Aún así la liga es extremadamente larga, los que hay por arriba, también, fallarán y ahí debe estar el Real Jaén para coger esa posición. El fin de semana que viene, más y se espera que mejor.