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Real  Jaén: Toni García, Gaitán, Nando, Astrain, José Cruz, Miranda, Brian, Quesada, Molina, Pedrito y Santi Villa.

Cacereño: Vargas, Expósito, David, Toto, Raúl Medina, Piojo, Elías, Plata, Teo Tirado y Aarón.

El Real Jaén se dio un festín ante uno de los últimos clasificados, el Cacereño. Cuatro goles, como cuatro soles que llevó la tranquilidad a una afición que comenzó con, no solo dudas, sino, también, con algunos pitos en los minutos iniciales. Pero a partir del quince de la primera parte, el equipo blanquillo fue un auténtico vendaval con numerosas ocasiones de gol. Y fue el linarense Santi Villa quien puso antes del descanso un esperanzador resultado, con un doblete que llevaba la calma a la gradería. El primero tas un disparo raso que no bloca el cancerbero extremeño y el segundo tras una jugada bonica. Un marcador que permitía respirar al conjunto jiennense que en las diez primeras jornadas de liga había cosechado seis resultados iguales de empate a uno. Desde Quesada, pasando por Brian hasta Molina, todos los jugadores cumplían con su papel y con buen resultado. Bien es cierto, que el Jaén es, a día de hoy, muy superior al Cacereño. Muchas ocasiones, durante los primeros cuarenta y cinco minutos, y, también, en la segunda parte.

Brian rozó varias veces el gol aunque no tuvo la fortuna necesaria. No fue hasta el 27 cuando Mario Martos marcó el tercero en la cuenta blanca. Pase de Nand y remate a placer. Pocos minutos después y con casi un cuarto de hora por delante José Cruz, tras un saque de esquina botado por Villa, ponía el definitivo cuatro a cero en el marcador. La única laguna fue la expulsión del portero Toni tratando de evitar el primero del Cacereño. Con todos los cambios realizados fue Jaime Astrain quien ocupó su posición bajo los palos. El técnico del Cacereño, Ángel Marcos, aseguró tras la derrota que los dos goles encajados fueron una losa demasiado grande para remontar el partido. Aybar, por su parte, aseguró, en rueda de prensa, que tienen que seguir mejorando y se alegró del apoyo de la grada como un jugador más.